
Cantos veloces consta de cuatro movimientos breves. El canto del clarinete representa la individualidad del hombre sumergido en una sociedad donde la aceleración se ha vuelto el pan de cada día. La velocidad no deja de producir cierto "éxtasis" (Kundera), nos vuelve más instintivos, superando las barreras de la duda paralizante. Acción pura, el vértigo de la precipitación y apresuramiento sostenido nos sumerge en el siempre presente musical, característico arte de lo efímero. Cuatro cantos a la velocidad, estudios que refractan en múltiples oportunidades la línea melódica con su afán rítmico, hasta hundirse en las profundidades como escapando.
Caracas, 18 al 27 de mayo de 2012