
Vocalise ironiza la doctrina platónica según la cual la música debe subordinarse a las palabras [Platón: República, 398 d]. Esta concepción está ligada a la obsesión por encontrar un sentido literal a todos los órdenes de la vida, incluso a los que más se resisten a ello. En esta obra, en cambio, el oboe, cuya constitución impide usar la boca para pronunciar palabras, debe franquear el límite que separa el lenguaje de la música. Ya no es la música la que se subordina a la palabra para dotarla de sentido; es el lenguaje que, fragmentado y despojado de toda función semántica, adquiere valor como pura construcción sonora.
Caracas, 18 al 27 de mayo de 2012